sábado, 8 de abril de 2017

Mentir y enseñar a que te crean


 Esa acera es como el mármol.
 Personaje que cuenta su historia, dentro de un paisaje lleno de malicia y perversión.
Estuve encerrada más de 4 años atada a la silla, enfrente de una ventana donde solo veía paisajes verdes con árboles rojos, llenos de frutos que caían como cuando me caía yo.
Nunca supe decir basta, a la persona que había en la otra parte de la ventana.
Sus palabras mágicas hicieron de mí, una persona necesitada de gafas y sonotones.
Ciega y sorda permanecía sentada, dando cuenta de un recurso a mi existencia emocional.
Viva, alegre y triste, certera y desconcertada, me atraían las cosas que podía ver y escuchar .
Contigo me siento bien, rarezas que pensaba que era puro stress, más bien provocado por los tejemanejes de una cabeza llena de cosas que no me servían para mis cometidos.
Coloca esto aquí, o lo coloques allí, sigue siendo la misma cosa que me confunde, y que no me es válido para lo que me he propuesto y he soñado.
Hablábamos todos los días más de 7 u 8 horas, contábamos las historias que pasarían, cuando nos liberaran de esas ventanas diabólicas.
La calle me gusta y comienzo a creer, que esas ventanas tienen unas ondas que te abducen sin remisión y sin poder romperla para sacar lo que quieres, confórmate con mirar.
No tocas, no miras la totalidad  de los que quieres ver, juegas a un juego en el que no hay perdedores y ganadores, es un juego pasivo, al que no te importaba volver a jugar al día siguiente.
Reacciones miles en el  otro lado, me daba tu imagen y me mostraba como eras.
Millones de versos y palabras de esperanzas, se escuchaban cada día.
También se puede aprender a mentir y se puede enseñar a que te crean.
Manipular almas hasta lo indecible, colgar un farol donde no hay soporte, o hacer ver y creer cosas que solo están en la mente de un ser que no sabe lo que quiere.
Años luz, que sueño en el sueño del que me despierto poco a poco sabiendo, que me han traicionado sin quererlo hacer, pero haciéndolo.
Grandiosa majadería esto del amor, cuando no es correspondido en entendimientos, cuando la bolsa se llena de proyectos y palabras más que de hechos.
En más de una ocasión, dicha pantalla hubiese cruzado la puerta de mala manera estampándose donde quiera que se haga añicos.
Años que he ganado con experiencia y agradecimiento a la persona que me ha enseñado a quererme más y más, a entender que nada es para siempre, ni si quiera la propia vida mucho menos, una imagen con palabras bonitas, y una pequeña intención de hacer ver que le importaba.
Siempre digo que, cuando algo fluye natural, es como una fuente que mana agua, algo que no fluye, al final acaba siendo el desierto más desierto de todos.
Que por más que intenten convencer, de tu gran equivocación con respecto a los pensamientos que se agolpan a veces en la cabeza, algo de verdad hay en todo lo que uno piensa cuando lo piensa constantemente.
Frías como el hielo, son las manos que te acarician desde una pantalla diabólica, y más frío mentir y enseñar a que te crean.