jueves, 23 de febrero de 2017

Volar con los pies en el suelo

Las expectativas y las ilusiones, provocan que idealicemos a nuestra pareja. Pero, ¿qué ocurre pasado el tiempo? Que todo esto se acaba y empezamos a molestarnos por cosas que antes pasábamos por alto.
Muchas relaciones no saben por qué han cambiado con el tiempo. Pero es que el amor maduro abre los ojos desde el principio y no se deja llevar por expectativas que solo son reales en nuestra mente.
La trampa mortal de las expectativas
La mejor forma de no decepcionarnos por culpa de nuestras expectativas es aceptar que el resto de personas no tienen por qué actuar como nosotros lo haríamos. Nuestra felicidad solo debe depender de nosotros
En muchas de nuestras relaciones las expectativas tienen una gran importancia. Ellas nos permiten esperar que las personas actúen de una u otra manera.
Sin embargo, en ocasiones, estas expectativas nos decepcionan.
Las expectativas no dejan de ser creencias erróneas sobre los actos de otra persona que, probablemente, no se sucedan como nosotros pensamos en nuestra mente. Se convierten, así, en una trampa mortal.
Las expectativas desencadenan decepciones
Muchos de los problemas que nos abordan surgen por esas creencias que tenemos en los demás. Imaginamos que actuarán como lo haríamos nosotros y no nos damos cuenta de que, quizás, la realidad nos sorprenda de una manera diferente a la que pensamos.
Otra de las opciones que debemos considerar es que, a veces, las personas adornan su forma de ser. Pueden mostrarse de determinada manera y, a la hora de la verdad, cambian de parecer y se transforman en todo lo contrario.
Todo esto provoca que nos decepcionemos, que perdamos la fe en las personas y que empecemos a desconfiar de todo lo que nos digan. Sin embargo, debes ser consciente de que ellas no tienen la culpa.
El problema son tus expectativas.
La mejor forma de evitar esta situación es no esperar nada de los demás y aceptar las circunstancias de la mejor manera. Nosotros no podemos decidir cómo tienen que actuar el resto de las personas, no tenemos dicho poder.
Deja de esperar
Hay algunas formas muy efectivas que podemos empezar a poner en práctica para evitar sentirnos tristes ante la actuación tan diferente que acaban teniendo las personas de nuestro alrededor.
Esto nos permitirá dejar de esperar:
Asume que nadie es perfecto
Tú tampoco lo eres y también has caído en contradicciones alguna vez. Deja de juzgar y empieza a aceptar que errar es de humanos. No solo el resto se equivoca, tú también lo haces.
Respeta la individualidad

Cada uno de nosotros tiene una forma de actuar diferente. Por eso es mejor estar abiertos y respetar que los actos de esa persona no van a ser los que nosotros, en un principio, creíamos que serían.
No siempre recibirás algo a cambio
Pensamos que, por hacer ciertas cosas, recibiremos otras a cambio, pero esto no es así. Tu amistad y confianza quizás no se vea correspondida de la misma manera.
Permítete dar sin esperar a recibir.
Tu felicidad depende de ti
Nuestras expectativas provocan que hagamos a los demás responsables de nuestra felicidad, y de ahí que el resultado sea siempre negativo.

No permitas que tu felicidad se encuentre en manos ajenas, tú eres el único dueño de ella.