viernes, 17 de febrero de 2017

¿Eres sensual?( ebook de regalo)(sensual game)


Se denomina sensualidad (término que procede del latín sensualĭtas), por lo tanto, a la cualidad que favorece la estimulación sexual. En el caso de las personas, la sensualidad se asocia a la personalidad y a la apariencia física: cuando estos dos factores logran despertar el deseo sexual en otros individuos, se dice que la persona es sensual.
Debido a que la atracción sexual es subjetiva, no existe un único tipo de sensualidad. Sin embargo, hay características o elementos comunes que suelen ser compartidos a nivel social y que permiten afirmar que determinadas personas cuentan con una gran sensualidad, ya que atraen a muchos hombres y/o mujeres.
Puede decirse que la sensualidad consiste en atraer la atención y generar una reacción vinculada a la sexualidad En su sentido más amplio, la sensualidad se asocia a los sentidos. De este modo, una persona sensual provoca esto a través de la vista, el olfato, la audición, el tacto y el gusto.
Tener un cuerpo tonificado, vestir ropa que permita apreciar dicho estado físico, utilizar perfume, tener la piel suave y hablar de manera sugestiva son algunas de las características que hacen a la sensualidad.
Es posible considerar la sensualidad tanto a partir de lo que un individuo genera en otro como a través del disfrute personal de los placeres sensoriales. Una persona que goza de su sensualidad, por lo tanto, generará una reacción en otro y además dedicará tiempo y esfuerzo a disfrutar los estímulos que capta con sus sentidos.
 es causa un efecto irresistible a pesar de pertenecer al sexo al cual supuestamente no deberían sentirse atraídas; en otras palabras, hay hombres heterosexuales que admiten una ligera vulnerabilidad ante el aspecto y la forma de ser de otros hombres, aunque esto no significa que deseen efectivamente tener relaciones sexuales con ellos, y lo mismo puede ocurrir en todos los otros casos.

La sensualidad está tan ligada a las características de una sociedad, que resulta muy difícil imaginar cómo percibiríamos a las personas consideradas sensuales si las reglas fueran extremadamente diferentes. Pensemos en algunas de las imposiciones que tiene la mujer en Occidente: cuidar su piel con diversos productos para retrasar el envejecimiento y lucir una textura radiante; mantener su cabello libre de canas y asegurarse de cambiar de peinado con frecuencia; cuidar la figura lo cual para muchas conlleva la obligación de evitar ciertas comidas; escoger prendas de vestir atractivas aunque no muy reveladoras, para evitar ser tildada de “vulgar”.