lunes, 23 de enero de 2017

Un Robot con tacones y falda


Cuando paseo por la calle con zapatos, soy afortunada.
Cuando me entra el hambre, abro el cajón y veo, que aún me queda un trozo de pan, siento una alegría tremenda.
Cuando me cruzo en la calle con alguien, que es capaz de mirarte, y en esos momentos, se cruzan miradas amables, mi corazón salta, porque se, que las conexiones existen.
Me llama la atención, un señor que anda solo, más bien de una edad, comprendida entre los 79 y 85 años, serio, casi, sin aliento. Me gustaría hablar con él, que me cuente como se siente, que sea capaz de darme su punto de vista, sobre la especie humana.
Un señor tan mayor, debería de ir acompañado.
Se sienta en un banco y yo, me siento a su lado, no se cómo, comenzar una conversación con él.
Hola caballero, ¿mucho frío verdad?, me he sentado, porque me duelen los pies con estos zapatos.
- No te quejes, que tú, al menos tienes zapatos, hay personas que no tienen y seguramente, tengan los pies calientes.
-Tiene usted razón, a veces, nos quejamos de vicio ¿vive usted cerca?.
-Si, dos calles más abajo, nunca te había visto, me he sentado porque estoy un poco mareado.
-Si usted quiere, le puedo acompañar a su casa, o llamar a alguien de su familia que venga a buscarlo.
-No mujer, gracias, se me pasará enseguida, es que tengo problemas de corazón, pero estoy tomando medicación, esto no es nada.
-Vaya, entonces, permítame que le diga, que no debería andar sólo, vaya que le pase algo.
-Estoy acostumbrado a estar sólo, soy viudo, tengo un hijo con el que vivo, pero está trabajando, el pobre tiene mucho que pagar y yo, no lo puedo ayudar.
-Dígame una cosa, usted, ¿Cuántos años ha trabajado?.
-Uy ¿yo?, no he sabido nunca, lo que es estar sin trabajar, cuando me jubilé, ayudé a mi hijo a criar al suyo, él, ya hace su vida también, tiene su novia, y casi nunca lo veo, siempre anda fuera.
-Usted se hace la comida y se cuida sólo ¿no?.
-Sí..mientras pueda, es lo que me toca, pido, que al menos, no fastidie a mi hijo, y cuando sea que tenga que molestar, que me vaya en menos de un minuto.
-Nada hombre, usted se ve fuerte, va a dar mucha guerra todavía. ¿Le gusta la televisión?.
-!No¡, no se aprende nada bueno, nadie de los que salen, me saluda y me hace pasar un rato agradable charlando, o simplemente, hablando del tiempo, ni nunca me dirán, que le duelen los pies del frío. Prefiero salir a la calle, a respirar este aire, que llamamos aire puro, y tener la suerte, de encontrarme personas amables, dispuestas a sentarse un rato en un banco conmigo.
-Yo, no tengo nada que ofrecer, todo lo que tenía, se refleja en mi familia, nunca les he podido dar, la manera de vivir holgada, que tienen muchas personas, pero me siento orgulloso, porque mi hijo es luchador, como yo, lleva su casa adelante y él, me quiere mucho, los fines de semana, no se separa de mi, pero entre semana, es lo que hay.
-Perdone, pero no diga que no tiene nada que ofrecer, estoy segura, que su paseo por la vida, está teniendo unos resultados. Un hijo al que quiere y le quiere, es usted un señor amable y conversador, educado, comprende la vida, y la lleva de una forma digna. Su alma se nota pura, es agradable hablar con usted, muchas veces, encuentras robots andantes, en vez de personas, ésta sociedad nos mata.
En ocasiones, estamos tan sumidos en lo material, que dejamos de lado, lo que realmente importa, sepa usted, que yo soy, unos de esos robots andantes, que no encuentra en nadie, esa mirada de complicidad, y esa ráfaga de calor que transmite, alguien con una bondad como la suya.
Lamentablemente, estamos perdiendo todo, que triste.
-Bueno, es la vida mujer, hay que adaptarse, yo, me levanto por la mañanas, y siempre hago lo mismo, también soy un autómata, como bien dices tu. No tengo nada que hacer ya.
-No diga eso, claro que tiene que hacer. Usted, tiene mucho que hacer, tiene que levantarse por las mañanas, y tiene que salir a la calle, se tiene que encontrar conmigo, que me ha echo mucho bien, este ratito en el banco, me ha hecho recordar, que tengo corazón, alma, sentimientos, que no soy un robot, que todavía soy capaz de tener una conversación que valga la pena, que todavía, puedo reconocer a las personas de carne y hueso, porque somos todos de carne y hueso, aunque nos empeñemos, en decir que somos fuertes y que lo podemos todo. 
Tengo la certeza, de estar viviendo en un mundo paralelo, en el que la gran parte del día, se vive sin pensar, y la otra, pensando.
Tengo ganas, de conocer personas como usted caballero, quiero conversar, escuchar, que me escuchen, mirar, que me miren, dar un abrazo, que me den un abrazo, dar un beso y ser correspondida, entablar una conversación, y ser capaz, de estar hablando muchas horas, tengo ganas, de no rodearme de personas tan superficiales, tan vacías, yo no soy vacía, sin embargo, me cruzo con cubos huecos. Tengo ganas, de pasear con alguien, que me diga que estoy guapa, pero que se corte un poco, en decirme lo buena que estoy, que no me de que pensar, que sólo viene por mis zapatos de tacón y mi falda, todo en su momento, para todo hay espacio, no solamente, palabras que no te hacen sentir, que eres importante como persona.
Tengo ganas de salir a la calle, y que alguien me diga, estarías preciosa con un chandal y una bambas, déjate de llevar tanto tacón, no te hace falta, además, no te va bien para tu espalda, cuídate, porque sin ti, no sería nada. 
Eso sería lo bonito ¿no cree?.
-Desde luego que si, no desistas, te llegará, ya lo verás, mientras tanto, síguete poniendo guapa para ti, y no dejes tus zapatos de tacón y tus faldas. Mañana será otro día, si nos vemos, nos sentamos un rato y charlamos y si no, pensaré, que más que cubos vacíos y robots, hay personas, que les gustan las mujeres con chandal y bambas.