sábado, 28 de enero de 2017

No me hables recién levantada



Como cada mañana, me levanto, y lo primero que hago después de abrir los ojos, es pensar.
¿Un día lleno de sorpresas?
Quizás, que sean buenas.
Hago una cafetera, como de costumbre, si no es imposible, no soy persona.
Siento un vuelco en mi corazón, al no saberme sola, tengo una gran compañía.
Lo que puedo mirar, tocar, sentir, oler, ¿mejor compañía?, imposible.
Hago un gran batido, quizás abras lo ojos y se lo tome.
Cuánto lo quiero, si el supiera…
Hoy tengo la impresión, de que va a ser un día productivo, cada vez, tengo más trabajo, y eso me gusta, me siento realizada, con ganas de hacer cosas, mi motivación, está durmiendo, voy a llevarle un batido, me encantaría poder enviarle otro, a mi razón de ser.
Canto y bailo al sonido de la música, que cada día me pongo cuando despierto.
Se abre la puerta, hoy no me dio tiempo, se me ha adelantado.
Buenos días motivación, ¿cómo has dormido?.
-No muy bien, me he despertado muchas veces.
-Y eso…
-No se..., ¡ahi!…no me hables recién levantado.
-Está bien, me voy con la música a otra parte, ya te despertarás.
La confianza da asco¿no?.
Recuerdo, hace años, cuando mi hermano, que se levantaba tan temprano…y se ponía a hablar con mi madre, yo durmiendo y cabreada, porque no paraba de escucharlo, me levantaba, echando humo como los dragones de Komodo, bajaba las escaleras, como si me empujaran, cualquier día podría haber rodado como una pelota.
¿Sería mucho pedir, que no gritéis tanto para hablar?, es imposible dormir con vosotros…
-No duermas tanto, esos minutos con los ojos cerrados, te restan minutos de vivir¡.
-Quiero dormir, cuando duermas tu, haré lo mismo.
-Me da una rabia tremenda, que me despierten, ¿ habéis echo café?.
-Hemos hecho café y batido, anda…para que no te quejes.
-Si, no te quejes y agradece lo bien que huele, mamá, ha hecho ya, hasta la comida…, ya recogió la ropa que dejaste anoche tendida y la ha doblado, ha limpiado la casa, se ha ido a hacer la compra y ya está todo colocado en la nevera, ahora se irá a trabajar.
Mi hermano, no paraba de hablar…seguro que con el desayuno, había comido lengua, que vitalidad de buena mañana…
Una compañía de la mejor, desde luego que si.
Echo de menos su voz, su forma de decir las cosas, su vitalidad, sus ojos, su cara.
Cuando nos enfadábamos, éramos troyanos. Los dos enfurruñados, para vernos.
La música y la danza, eran nuestros mayores amigos, las charlas largas que teníamos, la de consejos que me daba y le daba, la de noches sin dormir, viendo películas ó simplemente, estando los dos juntos.
Le encantaba que le diera masajes en los pies, él a mi, no me daba masajes, siempre me engañaba.
Tenía una habilidad especial, para todo lo que se proponía hacer.
La mejor compañía, que una persona pueda soñar, afinidad a raudales.
Su mirada hacia mi, cuando estábamos enfadados, al final acabábamos riendo.
Me encantaría que volviera a despertarme por las mañanas, con esa voz ronca y fuerte.
Juro, que si eso fuese posible, jamás volvería a decirle, no me hables recién levantada.