viernes, 23 de diciembre de 2016

Hay que ser felices, no perfectos


La felicidad es, básicamente, equilibrio
Es encontrar ese punto perfecto en el que encontrarnos bien con nosotros mismos, sin necesidad ser otra cosa, sin la obligación de conseguir aquello que otros nos marcan y que no va con nosotros.
Hoy en nuestro espacio te invitamos a tener en cuenta unos aspectos importantes sobre este tema.
El esfuerzo inútil de ser perfectos
En los últimos meses se ha puesto de moda una práctica tan ingenua como peligrosa para la autoestima en las redes sociales. Se trata de hacerse una fotografía con una hoja de papel con medidas A4 colocada en el vientre.
De este modo, las chicas demuestran que tienen unas líneas delgadas y, supuestamente, estéticas. Toda aquella muchacha cuya cintura se excede de esas proporciones, por tanto, deja de “ser perfecta”.
Otra práctica que veíamos hace poco era fotografiarse las piernas para demostrar que, entre ellas, quedaba un espacio donde los muslos, lejos de juntarse, demostraban esa delgadez con la que todas soñaban.
Este tipo de “modas” aparentemente inocentes dejan detrás el peligroso esfuerzo de muchas chicas por aspirar a esos cánones donde solo se consigue lo siguiente:
Aspirar un modelo de belleza estipulado por la sociedad y las modas. Todas aquellas que no tengan esta constitución de modo natural, están obligadas a sufrir para conseguirlo.
Aspirar a algo que uno no es supone dejar de aceptarse, supone “odiar” el propio cuerpo.
La sociedad y las modas lo único que consiguen es “desconectarnos” de nosotros mismos para llevarnos al terreno de la infelicidad y, por tanto, al consumismo (medicamentos para adelgazar, consumo de comida light…)
Imperfecto, libre, satisfecho y feliz
Siempre llega un momento en nuestra vida en que acabamos haciendo balance. ¿De verdad merece la pena tanto esfuerzo, sufrimiento e ideales imposibles de asumir? Si todavía conoces a alguien cautivo por la necesidad de ser tan perfectos como nos dicen las modas, te recomendamos que lo obligues a reflexionar sobre lo siguiente:
Aprende a ser más libre
La libertad es la capacidad de romper cadenas externas para reencontrarnos con nosotros mismos. Lo creas o no, no existe sensación más placentera y satisfactoria. Para conseguirlo, debemos tener en cuenta estas estrategias.
Aprende a ser consciente de todo lo que veta tu libertad (personas, modas, costumbres…)
La libertad nos obliga a tener en cuenta aquello que de verdad es importante para nosotros y, además, nos permite reconciliarnos con nuestras esencias y nuestra voz interior.
La aceptación de las imperfecciones como forma de autenticidad
Si tu nariz es algo aguileña o demasiado chata… ¿Qué importa? Es un rasgo heredado de familia y que, a su vez, te permite ser único e irrepetible.
Si tus caderas son anchas… ¿Qué importancia hay? Si todos fuéramos iguales y tuviéramos unas mismas medidas seríamos robots, seres creados en serie y nadie destacaría sobre los demás.
Cada rasgo, cada atributo de tu rostro y constitución te perfila como una persona única y excepcional. Si además, te cuidas, estás bien y conectas con esa imagen que te devuelve el espejo, no habrá felicidad más auténtica que la de alguien que se quiere y se acepta tal y como es.
La felicidad es ausencia de inseguridad y miedo
La felicidad no es acumular cosas ni personas. La felicidad no es una fórmula mágica que solo se encuentra en los libros de los gurús del crecimiento personal o la espiritualidad.
Para estar bien basta con dejar de tener miedo, basta con dejar de aspirar a ser algo que no somos. Si no eres rico y no dispones de un cuerpo de medidas perfectas, acepta la magia de tu imperfección y aprende a ser feliz de forma humilde
El bienestar no es un secreto. Para ser perfectos lo único que necesitamos es estar tranquilos, contar con gente que nos quiera, que no nos juzgue y que nos permita ser nosotros mismos y, además, ser capaces de disfrutar cada día de nuestra vida con todo lo que tenemos. 

Te animamos a ponerlo en práctica y a cultivar esa felicidad sencilla que nace desde el propio corazón.