miércoles, 14 de diciembre de 2016

Esforzarse mucho a veces...

En ocasiones, por mucho que nos esforcemos, las situaciones no dan más de sí y tenemos que optar por buscar otras alternativas y otros caminos para poder seguir avanzando
La buena decisión estaría en el cambio, pero esto es algo que no llevamos a cabo hasta que no nos queda otra opción. Tenemos un miedo atroz a modificar lo hasta ahora hecho.
No obstante, a veces, es la única salida que existe.
Algunas de las metas que te has impuesto a lo largo de tu vida eran inviables. Por eso, nunca las llevaste a cabo o, si lo has hecho, fracasaste en tu intento.
Aunque esto resulta claro cuando hablamos de un trabajo, en el que debemos ser realistas, la mayoría de las veces no ocurre igual en el plano de las relaciones.
Aquí las ilusiones y los deseos cobran más importancia que lo que en verdad ocurre.
Por eso existen tantas relaciones infelices que luchan por mantenerse en vano.
Pones todo tu empeño en mantener en pie a un edificio en ruinas que está a punto de derrumbarse. Sin embargo, el anhelo de tener una vida perfecta, con una pareja maravillosa y la casa que siempre has imaginado no está siendo realista.
Te encuentras en un callejón sin salida que no te llevará más que a la autodestrucción. Y es que, insistir en una cuestión que no tiene final posible, es lo mismo que darse cabezazos contra una pared hasta que te desmayas.
Insistir no tendrá el efecto deseado
Esforzarse sin obtener los efectos deseados implica que nos estamos obcecando en algo que no va a suceder como esperamos. Sin embargo, una de nuestras estrategias es la de insistir.
No obstante, perseverar en lo que no nos conviene no dará fruto alguno y provocará que nos bloqueemos y que no avancemos.
Imagina que tienes el objetivo de llevar a cabo un gran proyecto pero, en el ascenso hacia tu meta, te encuentras con dificultades, que vas sorteando hasta que hay una que no logras eludir.
Pones todo tu empeño en hacerlo, rodeas esa piedra que se está interponiendo en tu camino. Miras por encima, por debajo, a los lados… Aunque pierdes el tiempo, crees que la solución está en esa piedra.
No te das cuenta de que quizás debas volver sobre tus pasos porque es posible que te hayas equivocado de camino. Insistir en este lugar no hará que avances más, aunque eso intentarás creer
No pasa nada por asumir que nos hemos equivocado. Dejar de intentarlo no nos convertirá en fracasados. Vuelve atrás, consciente de lo que has conseguido hasta el momento, y busca otra vía.
Este problema te ha ayudado más de lo que piensas. No llegarías a buen término por ese sendero.
Lo que te funcionó ayer, no te funcionará hoy.
A veces, nos aferramos a esas acciones y comportamientos que en el pasado dieron frutos abundantes. Sin embargo, ayer no es hoy, por lo que tenemos que cambiar.
No tiene sentido que te ancles a lo que un día tuvo sentido, pero que hoy ya no lo tiene. La vida avanza. No siempre todo sigue el mismo curso de las cosas.
Así que mira a tu alrededor y descubre qué señales te está enviando el mundo.
En ocasiones, estamos tan centrados en lo que queremos que nos cegamos y dejamos de ver lo que nos indican los problemas, las dificultades, las trabas y las piedras.
Ahora es el momento de que te preguntes “¿a qué le tienes miedo?”. Tal vez no quieras enfrentarse a ese lugar que está lejos de tu zona de confort.
Quizás, un tiempo atrás intentaste arriesgar, probar otra cosa y terminaste desencantado. No siempre podemos acertar a la primera.
Aunque falles una y otra vez, si en verdad buscas o quieres conseguir algo, sigue intentándolo y errando.
Solamente de esta manera podemos aprender, tanto de nuestras relaciones como de nuestras metas laborales.
Esforzarse implica perseverar y cambiar de dirección de vez en cuando.