lunes, 5 de diciembre de 2016

Donde nos lleve el viento



Queridos lectores.
Aquí hace un viento enorme. Tengo la cabeza como un bombo. El Gelocatíl y el Ibuprofeno, ya no me hacen casi nada.
Una ráfaga impresionante entra por la ventana, voy a la cocina para hacer la comida y ni tengo ganas.
Me voy al patio y miro las cosas que mueve el viento, me quedo pensando absorta, mientras una maceta se me cae, la vuelvo a poner en su sitio...pero se ha derramado gran parte de la tierra, por más que intente recogerla, algunos granitos se los lleva el viento, yo quería la tierra que tenía, no quiero tener menos.
Bueno, son solamente unos granos de tierra, puedo volver a comprar y ponerle nueva.
Si pudiera comprar con dinero, lo que el viento se lleva, y volverlo a tener de nuevo a mi lado...
Pienso...¿Que feliz sería, si aquello que se va y no vuelve, se pudiese comprar, lamentablemente... no.
Bueno, voy a hacer la comida, que ya es hora, y ni sé lo que voy a hacer. Sigo pensando en el viento y en la forma arrebatadora de llevarse todo lo que quiere, nadie tiene el poder de pararlo, estoy enfadada con él sin embargo, me gusta... esa sensación de libertad y el olor.
Camino por la casa y entra una rama, la recojo y la pongo en agua para que no se seque, (cuando eche raíces la planto), pobrecita...seguro que ahora no puede respirar, bueno...imagino que dentro del jarrón con agua, estará feliz, espero que arraigue pronto para poderla plantar. Ojalá pudiera coger una persona y ponerla en un jarro de agua, y esperar a que eche raíces para luego plantarla, verla crecer y ponerse bella, hacerla árbol para que dure muchos años.
Estoy delirando un poco...vaya pensamientos!!. Quedo admirada de la rama, sigue tiesa y con su color, estaría bien conservase así, o al menos, mantener esa postura erguida, ella puede. Yo...si me hubiese tirado el viento como a ella...seguramente que ahora estaría lamentando dolores y tendría que volver a tomar Gelocatil o Ibuprofeno. Pero vuelvo a salir, me gusta ver el movimiento del viento, porque yo no puedo moverme de esa forma, llegar a donde quiero, volar, arrasar sin mirar atrás y sin importarme lo que me llevo, únicamente pensando en mí, y en lo que me gusta ese aire de superioridad que se da. No...No, siempre he sido una persona humilde y seguro, que no me llevaría nada por delante sin mirar atrás, me arrepentiría, me dolería, mejor me quedo quieta y dejo de pensar tonterías, si estoy aquí es porque sí, porqué?, para que?,voy a estudiar un porqué?. .No. Camino a la cocina, ya se me ha ocurrido algo para cocinar y es la hora, acabo de escuchar un ruido, se ha caído el jarro con la raíz...Uff, hay que ver, que día hace hoy...levanto el jarrón, menos mal que es irrompible, dejo la raíz bien puestecita, y pienso que, por más que se luche... debemos de asumir y conformarnos, ojalá que si me cayera yo, hubiese alguien que me recogiera con la facilidad que he recogido a la rama, da igual lo que hagas, lo que luches, lo que no luches, lo que llores y lo que no llores, lo que rías, somos ramas y aquí estamos  expuestos para ir,  donde nos lleve el viento.