jueves, 24 de noviembre de 2016

Gritos silenciosos


Primer capítulo

Soy una mujer feliz. O por lo menos soy tan feliz como la mayoría de personas, con mis problemas cotidianos. Las dificultades habituales del día a día.
Llevo casi dos décadas disfrutando una vida normal, pero antes viví un auténtico infierno. Fui torturada por mi marido de forma continuada a lo largo de interminables años. Ahora que todo ese sufrimiento queda ya tan lejos, me dedico a contarlo, a dejar testimonio escrito de lo que ocurrió y de como ocurrió.
La idea de sacar a la luz mis terribles experiencias, lleva rondándome por la cabeza desde hace muchos años, pero hasta ahora no he tenido valor para hacerlo. Y digo el valor porque hace falta valentía para enfrentarse a recuerdos como los míos. ¿ porque lo hago?. Yo misma no tengo muy claros los motivos. Hay una voluntad de ayuda, de aportar mi granito de arena en la lucha contra los malos tratos. Quiero que los lectores comprendan como se siente una mujer maltratada, que vean cómo con una apariencia de normalidad, incluso con prestigio profesional y personal dentro de su círculo, un hombre puede tener un comportamiento en la intimidad propio de asesinos de la peor calaña.
Quiero denunciarlo, prevenir, que la gente no piense que eso no ocurre a su alrededor. Ocurría durante la dictadura de Franco y ocurre ahora. Ocurre entre clase social más desfavorecida, entre la clase media y entre la clase alta. Mi historia de malos tratos, ocurrió en un entorno social muy acomodado. No fue por falta de dinero, ni por falta de cultura ( mi marido era licenciado en dos carreras). En definitiva, quiero que sepa, porque además no tengo nada de qué avergonzarme. Y esto quiero dejarlo muy claro: quien debe sentir la verguenza, no es la víctima, es el verdugo. Si me perdonáis la vanidad, os diré que me siento orgullosa de de mi misma, de haber logrado salir de ello, de resistir, de haber tenido finalmente el valor de denunciarlo. Y éste es otro motivo por el quiero escribir este libro. Tal vez lo lea alguna mujer con circunstancias parecidas a las mías y le ayude. Me hago la ilusión de que quizás esa mujer que no se había atrevido hasta ahora a denunciarlo lo haga. Quiero que sepa esa mujer, que se puede ser feliz después de haber sido maltratada.
Pero si soy sincera, he de reconocer que no sólo me mueve un afán de ayuda. Para mi, el escribir estos hechos supone una liberación. Me demuestro a mi misma que lo tengo superado, que son sólo recuerdos, letras sobre un papel. Ya no duelen, no tienen poder. Escribo, pues, este libro como un exorcismo. Debía haberlo hecho hace tiempo, ya he referido que la idea de escribirlo, es antigua. L obstinación de mi hija pequeña que ha insistido en la tozudez para que emprenda la tarea, así como los tiempos que corren, me ha facilitado la decisión. Parece ser que en la actualidad, los casos de malos tratos, van en aumento. Yo no lo creo, lo que si creo, es que hasta no hace demasiado,no se hacía públicos, se ocultaban. La víctima tenía verguenza. No tengo datos, pero seguramente fuí una de las primeras mujeres en España en denunciar a su marido. Afortunadamente cada vez son mas los malos tratos que se denuncian y se hacen públicos. Hoy día se habla de ellos, el problema es conocido y por tanto, se buscan soluciones. En la actualidad existen asociaciones de ayuda a mujeres maltratadas. Los políticos, los jueces, la policía, los vecinos, etc..son conscientes de la maldad que subyace en el hecho de maltratar a la pareja.
Con este libro no quiero perjudicar a nadie, no me mueve un afán de venganza. Mi marido falleció hace tiempo. Mis hijos y las personas mas allegadas conocen la historia. Una vez pasada, no la he ocultado. Aprendí hace mucho que no hay nada indigno en haber sido maltratada. Si que lo hay en maltratar. Aun así, he cambiado los nombres de las personas afectadas, porque de una forma u otra, se le relacione con estos hechos reales. Tampoco quiero identificar la ciudad de donde procedo, que nadie me acuse de dar facilidades para que los personajes reales sean localizados..
Solo diré que estaba en el norte de España, y para facilitar la escritura le pondré el seudótopo de Alnorte. Por lo demás, soy tan fiel a la realidad como mi memoria me lo permite, y si lo sucedido no coincide exactamente con lo que esta escrito, si alguna fecha baila un tanto, si algún hecho se ha modificado, se debe únicamente a la incapacidad de precisión total que tienen incluso memorias tan finas como la mía.